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| Venezuela convertida en Factoría |
El reciente acuerdo suscrito entre el gobierno estadounidense y el régimen chavista representa un acto flagrante de colonialismo que aplasta a Venezuela y la afianza como una economía de factoría. La demostración más fehaciente de esta condición a la que someten a Venezuela la encontramos en uno de los apartes del “acuerdo” qué establece que la Compra será: “… Garantizada al Costo: El Departamento de Estado de EE. UU. conserva el derecho de comprar el 20% de la producción al costo de extracción (estimado entre $42 y $56 por barril) para ayudar a reponer la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR) y asegurar las líneas de suministro militar”. Pero de resto, con la nueva ley de hidrocarburos se incrementa la producción pero el ingreso no complementa siquiera para el pago de deuda externa. Se repite aquello de: “La expansión de las industrias en la metrópoli dependía de la transformación de la India en una gigantesca factoría agrícola proveedora de materias primas para los telares mecánicos ingleses.»— Karl Marx, El Capital, Tomo I, Cap. XIII, Sección 7.
Con la saña del pirata que cobra un botín, pretenden saquear 65 mil millones de barriles de petróleo, equivalentes a una quinta parte de las reservas probadas del país. Este volumen supera por sí solo la totalidad de las reservas estadounidenses (circa 46 mil millones de barriles) y configura una cesión territorial y económica sin precedentes en la historia de Venezuela, superando el entreguismo de la dictadura gomecista.
SAQUEO DESCARADO Y FLAGRANTE VIOLACIÓN CONSTITUCIONAL
El acuerdo opera bajo el control coercitivo de licencias de la OFAC y la tutela financiera del Departamento del Tesoro estadounidense, violando descaradamente los artículos 12 y 13 constitucionales, que califican los yacimientos de hidrocarburos como bienes inalienables e imprescriptibles del dominio público y prohíben expresamente la enajenación o arrendamiento del territorio a Estados extranjeros.
A través de la concesión a 100 años concedida a la firma North American Blue Energy Partners (NABEP) sobre 17 campos estratégicos en el lago de Maracaibo y la faja petrolífera del Orinoco, Estados Unidos asegura el control directo sobre la propiedad e impide el ingreso de rivales como China y Rusia. Con esta entrega, el crudo pesado venezolano pasa a considerarse reserva de las refinerías de Texas, Luisiana y Misisipi.
DEJAMOS DE SER REPÚBLICA
Este esquema consagra el control de la economía, militar e institucionalmente, por el Estado gringo. El petróleo fluye hacia refinerías estadounidenses y reabastece su reserva estratégica sin que el pueblo venezolano perciba beneficio alguno, empujando al país a salirse de la OPEP e imponiendo a troche y moche la Doctrina Monroe. Comienza a operar sin ningún remilgo el enclave petrolero que no se articula en nada con la economía, ni representa beneficio alguno para Venezuela y los venezolanos.
Mucho se ha dicho acerca de la ilegitimidad del acuerdo por estar firmado por el régimen ilegal y títere. Quienes así claman no denuncian el despojo y el saqueo que representa tal “acuerdo”. Es más, hay algunos que lo celebran porque vendrán inversiones, soslayando el deterioro continuo de las condiciones de vida que tiene la población venezolana, con el creciente aumento de la inflación y la desaparición del salario que sufren los trabajadores. La factoría y el enclave petrolero y minero van acompañados de condiciones que favorecen la sobreexplotación de los trabajadores, para lo que se valdrán de la desregulación y total flexibilización de las relaciones de trabajo impuestas desde hace muchos años por el chavismo.
Este “acuerdo” conduce a un incremento en la producción petrolera pero con menos ingresos en términos relativos y absolutos, por lo pronto. Se anula la posibilidad de que Venezuela obtenga alguna ganancia extraordinaria. La nueva ley de hidrocarburos sumado este acuerdo, así lo determinan.
UNIDAD NACIONAL CONTRA EL SAQUEO
La denuncia fundamental es que el país deja de ser una república y pasa a ser una factoría. Es un país ocupado, no goza de autodeterminación real. Las decisiones fundamentales no se toman en beneficio de la población local, sino de intereses del imperialismo gringo:
• Saqueo de recursos: la riqueza del país —como el petróleo y otros minerales— se exporta y administra bajo esquemas de dominación del capital estadounidense, bajo licencias que emite la OFAC y el control de los ingresos que realiza el Tesoro de Estados Unidos que niegan el desarrollo interno de Venezuela.
• Pérdida de soberanía: los ingresos y la producción nacional sirven como una simple factoría colonial, sin ninguna posibilidad de toma de decisiones autónomas y un sometimiento total a las directrices del imperialismo.
• Una nueva superestructura adecuada al enclave y a la economía de factoría: la modificación de leyes, como la de hidrocarburos y minas, establece un nuevo esquema para la libre participación del capital, bajo la hegemonía yanqui y el control jurídico sobre las condiciones de explotación, trasladando fuera de la jurisdicción del país los conflictos o acciones jurídicas que se produzcan.
• Parejo a este *acuerdo” imponen los gringos una reestructuración y negociación de una deuda que ubican en alrededor de 240.000 millones de dólares, superando en grande los cálculos previos del mercado que oscilaban entre 150.000 y 200.000 millones. La deuda incluye unos 102.000 millones de dólares en bonos soberanos y de PDVSA. Se articula la imposición de esta deuda con el “acuerdo” petrolero ya que se garantizan los gringos el cobro de una deuda en mucho ilegal e impuesta. El presupuesto de gastos en un gran porcentaje será canalizado hacia esa partida, mientras no aumentarán los salarios ni mejorarán los servicios. Menos habrá para inversión productiva y para la formación de capital fijo.
• Se trata de una estrategia que cuenta entre sus objetivos hacerse de reservas por la vía de la fuerza militar, que permitan cubrir el déficit que se anuncia en el producto petrolero, dada la caída de la producción de petróleo a través de la tecnología fracking. Cada vez más costosa y dañina del ambiente.
RESISTENCIA POPULAR FRENTE A LA FARSA
Bandera Roja siempre ha denunciado la injerencia de los imperialismos yanqui, chino y ruso en Venezuela y ante esta nueva situación no tiene dudas de que las condiciones cambiaron desde el 3 de enero, cuando se produjo la extracción de Maduro a Estados Unidos y se impusieron mecanismos de sometimiento que anularon cualquier autonomía nacional para el manejo económico y político.
Resulta insuficiente denunciar únicamente la ilegitimidad del régimen firmante. Es indispensable condenar enérgicamente el saqueo y el despojo de los recursos de la nación. Quienes celebran este pacto bajo la promesa de “inversiones privadas” soslayan la catástrofe social, signada por la hiperinflación y el aniquilamiento del salario real de la clase trabajadora, sin que hasta los momentos haya habido mejoras desde la invasión de fuerzas estadounidenses e instalación de un gobierno títere como forma de sometimiento a los intereses imperialistas.
Bandera Roja llama a conformar un amplio Frente Antiimperialista que agrupe a las fuerzas patrióticas y populares para combatir esta ignominia. Exhortamos al pueblo venezolano a movilizarse resueltamente en defensa de la soberanía nacional, los recursos estratégicos y el rescate de la democracia, la libertad de los presos políticos, el aumento general de salarios y pensiones, y presionar para que se realicen elecciones presidenciales en lo inmediato.
Comité Político Regional “Jesús Márquez Finol” Bandera Roja Zulia


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