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Venezuela y los Tiempos de Macondo

 

Venezuela y Macondo

Saqueo, hambre y enemigo principal

El asunto del saqueo viene tomando cuerpo de manera acelerada. Muy a pesar de lo cual, se siguen oyendo voces que prefieren que los gringos se lleven las riquezas a que los chavistas se las roben. No sacan bien las cuentas; sobre todo, no sacan la cuenta de cuánto falta para cubrir el presupuesto de gastos desde que llegaron los gringos, a pesar de que ya se producen más de 200 mil barriles diarios en relación con diciembre de 2025. Por lo que, a momentos, dicen que antes tampoco llegaba nada y los chavistas se lo robaban todo.

En todo caso, el simplismo no puede sustituir a la realidad. A los chavistas debíamos derrotarlos los venezolanos de la manera en que se configurara la vía. Es un asunto de autodeterminación, de soberanía nacional.

Los gringos no venían por Maduro para derrotar y desalojar la dictadura ni para liberar a los presos políticos. Venían por el país, por sus riquezas y por la baratura de sus obreros. Para nada los inspiraba idea noble alguna.

El rostro humano

Ponerle rostro humano al nuevo episodio de la tragedia es importante, aunque doloroso. Más allá de los números hay humanidad. Se multiplicarán el hambre y la desnutrición infantil. La calidad de la educación y de los servicios públicos verán un deterioro mayor al ya alcanzado.

Si tomamos la referencia histórica de países convertidos en factorías, el presente es apenas un asomo. El futuro nos depara grandes calamidades sobre las cuales se levantará una poderosa fuerza capaz de expulsarlos.

La vida de Venezuela con los gringos será —guardando las proporciones— como regresar a las minas del Potosí. Ponerle rostro humano a la explotación y muerte de 8 millones de indios en esa mina, según Eduardo Galeano en Las venas abiertas de América Latina, se puede apreciar en las pinturas de Guayasamín sobre las mitas mineras, así como Siqueiros plasmó en El grito el dolor causado por la Guerra Civil Española o Picasso en el Guernica. Ya tendremos nuestros pintores, poetas y novelistas que narrarán el sufrimiento que es la continuación más profunda del dejado por el chavismo.

García Márquez, en la literatura, es referencia obligada en este sentido. Venezuela es Macondo; aunque, a diferencia de ese pueblo de la imaginación y la realidad que encarna las secuelas de la factoría bananera, el olvido no será posible. Tampoco la lluvia lavará la desgracia dejada por la tenebrosa United Fruit Company. Nosotros mismos lavaremos la que dejarán las petroleras y mineras de los gringos.

La inversión directa e indirecta

Pero eso no pasa por la mente de quienes afirman que las inversiones, a la larga, traerán crecimiento. Esa perversa lógica del capital, ideologizada por los economistas burgueses, ve bondades donde hay saqueo que afianza la condición colonial venezolana y su papel en la división internacional del trabajo. La inversión supone la transferencia de plusvalía al inversor. Si las condiciones le permiten una plusvalía muy superior a la que obtiene en su nación de origen, lo aprovecha de manera extrema, que es el caso que nos ocupa. Esa transferencia implica un traslado de riqueza a otra economía (la del inversor), así como una merma de la propia. Por lo tanto, se traduce en una disminución del presupuesto de ingresos y un deterioro en las condiciones de reproducción de la sociedad.

China logra su desarrollo sobre esta base. Pero, tratándose de un proyecto imperialista por la hegemonía mundial, se basó en el sudor y la sangre de los trabajadores para cumplir con la demanda del inversionista, mientras se quedaba con una proporción que también fue capitalizada en suelo chino. De lo grande que era —y sigue siendo— la plusvalía extraída, alcanzaba para ambas partes. La fuerza de trabajo china, sobreexplotada durante décadas, garantizaba con su baratura el desarrollo del país, mientras brindaba una elevada cuota de ganancia al inversionista. El proceso de acumulación capitalista con esas inversiones adquiere un desarrollo inusitado gracias al sentido nacional e imperialista chino.

Sin embargo, el camino socialista pudo haber brindado un desarrollo aún mayor sin llevar a cientos de millones de obreros chinos a la mayor calamidad. Un ejemplo gráfico al respecto es la muerte de miles de obreros en la fase inicial de tres décadas de refinación de tierras raras, lo que a su vez impulsó el fenómeno de los "pueblos del cáncer". El despotismo asiático de siglos alcanzó toda su profundidad en todas las áreas como base de una industrialización forzada, encaminada a llevar a China a la hegemonía mundial.

No es el caso venezolano ni el de los países débiles y dependientes. Las limitaciones al desarrollo encuentran en la división internacional del trabajo su grillete. Los nexos de dependencia, que anulan en buena medida el sentido nacional, conducen a la burguesía a ser socia menor del gran capital. Acá son grandes capitalistas, pero subalternos en su relación de dependencia financiera y tecnológica con el capital estadounidense y europeo, principalmente.

Pero los incautos economistas y políticos de la burguesía no sacan bien las cuentas. La nueva ley de hidrocarburos viene acompañada por una deuda cuyo cálculo se desconoce y, en la negociación, los venezolanos contratan a una empresa estadounidense como garante propia de la transacción. Calixto Ortega y compañía parece que no saben mucho de matemática financiera, o asumen que en Venezuela no hay economistas, estadísticos y actuarios que sepan de eso. Prefieren a la empresa gringa. Coloquialmente, la gente dice que eso es como poner a una hiena a cuidar la carne. Se dice que la deuda alcanzará los 240 mil millones de dólares, aunque cálculos más conservadores la ubican entre 140 y 180 mil millones. A esto se suman los nuevos compromisos con el Fondo Monetario Internacional, los cuales, según se anuncia, superarán los diez mil millones más.

Algunos sacaron cuentas y levantaron un tantico la voz. Con todo, saludamos que se hayan percatado de que ese camino es en extremo peligroso y puede llevar a una crisis que pondrá en peligro el orden imperante.

Y es que la mengua en el ingreso petrolero y minero, hasta ahora administrado por los gringos, no alcanzará siquiera para honrar los compromisos adquiridos e impuestos. Mucho menos alcanzarán los recursos para cubrir el presupuesto de salud, educación y vivienda, entre otros servicios, así como para el salario de quienes dependen del Estado en todas sus instituciones.

Alguna vez dijimos que «ahora el petróleo eres tú». Se extiende este principio, pero con más profundidad y mayores limitaciones. La caída en la capacidad de demanda hace que el IVA no sea una fuente muy garante para cubrir el presupuesto de ingresos, por lo que se adquirirán nuevos compromisos. Esto es: al saqueo y a la deuda que merman el uso de recursos para la gente, se le agregan nuevos compromisos que comprometen aún más el futuro de Venezuela.

Pero la perspectiva es revolucionaria 

La emigración se hará más patente. La búsqueda de alternativas afianzará la condición migratoria que ha adquirido el venezolano. La esperanza que guardaban millones de familias por el regreso de los suyos fue cancelada. Mientras tanto, las remesas se convierten en un aporte importante para el fisco nacional, pues parte de esos recursos se transforman en IVA; esa parte que sustituye el ingreso mermado de la renta petrolera y minera.

Ante estas circunstancias, el futuro venezolano se hace cada vez más sombrío y se frena el desarrollo de las fuerzas productivas hasta límites extremos.

Con todo esto, los economistas dicen muy poco en relación con este panorama; los políticos de los partidos burgueses, menos. Su preocupación mayor es la candidatura en uno u otro estado, las alcaldías, el padrón electoral…

Los gringos avanzan sin resistencia alguna, aunque el descontento y la vinculación de los problemas de la gente con el saqueo ya comienzan a prender. Nadie se explica que aumente la producción petrolera y se mantengan los mismos salarios, el mismo deterioro de las condiciones de vida de los venezolanos, de la infraestructura educativa y del salario.

Los gringos administran los recursos de Venezuela con base en sus intereses. El sometimiento es total. De eso la gente ya comienza a percatarse. Los políticos burgueses no; siguen preparando las elecciones y promoviendo candidaturas. Sin embargo, es cada vez más difícil esconder el saqueo y sus consecuencias en el pueblo.

Eso del «enemigo principal», por momentos, no es fácil plasmarlo. Son muchos sus socios enanos y sus piezas de cambio en todas las instituciones, cuyo espíritu crítico y patriótico ha sido anulado hace tiempo. El odio al chavismo se hace cortina de humo frente a los gringos, pero la realidad también comienza a develarse.

La política revolucionaria debe hacerse presente hasta incidir en ese despertar que ya comienza. Las condiciones de vida se convierten en la principal propaganda contra los gringos y su dictadura. Hay que meterse en las masas; somos parte de su vida misma. Promover asambleas en todos los espacios donde se debata la coyuntura venezolana es una tarea impostergable. Las movilizaciones se harán presentes y el movimiento espontáneo cobrará protagonismo. Esta circunstancia debe ser aprovechada, aun a riesgo de la propia vida; pero bienvenida sea, ya que se va anunciando con este despertar una lucha a muerte contra el imperialismo y sus socios por la independencia nacional.

Groucho Marx

16 de octubre de 2026


BANDERA ROJA Acuerdo Factoría

 





Análisis político y coyuntural sobre la imposición imperialista

 

A todas luces no es un acuerdo. Es una imposición a un país para saquearlo. Está inscrito dentro de la condición de factoría a la que ha sido sometida Venezuela.

Como factoría petrolera fue definida por autores como Salvador de la Plaza y los economistas y sociólogos de raíz marxista en el siglo XX, en Latinoamérica y varios países del mundo. Forma parte del acervo de Bandera Roja para definir su política en sus inicios y herramienta que siempre debe estar presente a la hora de analizar nuestra historia.

Más allá de las cuestiones políticas, de la táctica y análisis de coyuntura, estamos obligados a ir a la cuestión desde un punto de vista científico, antes que nada. Como es de suponerse no debe haber concesión alguna a quienes analizan las cosas desde una perspectiva proimperialista y de ese sentido común propio de la oligarquía financiera, que propagan los economistas, como eso de lo favorable de la inversión por venir.

Se trata de una evidencia muy clara de lo que hemos alertado. Una factoría se resume en la adquisición de materia prima a precio de costo y la conversión del país a saquear en apéndice de su mercado interno. Es una transferencia neta de plusvalía. El “acuerdo” lo dice en uno de sus acápites al establecer que:

“Derechos de Compra y Comercialización:
20% de compra garantizada al costo: EE. UU. Obtiene el derecho de comprar el 20% de la producción directamente al costo de extracción (estimado entre $42 y $56 per barril).
Derecho de Tanteo (Primera Opción): EE. UU. Conserva el derecho de primera opción sobre el 80% restante de la producción antes de que NABEP pueda vender a terceros.
Supervisión de Gobernanza: Incluye derechos de veto de EE. UU. Sobre decisiones clave de la junta directiva”.

Muy claro el asunto. Establecida la entrega a través de una empresa de maletín, la factoría supone precisamente eso. Adquirir a precio de costo. Saquear. Bajo el dominio pleno que les permite el derecho a veto.

La acumulación originaria de capitales marca el inicio de esto que será una tendencia en todo el desarrollo capitalista. Es dominante y aparece de manera contundente cuando la acumulación capitalista demanda de más materias primas y de menor precio en medio de las pugnas interimperialistas. Es un asunto orgánico. Sobre todo en condiciones de competencia entre potencias capitalistas. De allí que, cuando Marx señala en el tomo I, capítulo XIII, de El Capital, que: “La expansión de las industrias en la metrópoli dependía de la transformación de la India en una gigantesca factoría agrícola proveedora de materias primas para los telares mecánicos ingleses.»

Por lo que no se reduce su realización solamente al periodo de acumulación originaria. Es más, ya pasada la acumulación originaria, Inglaterra mantiene el dominio sobre India y otras factorías en más de 50 países.

La demanda de Estados Unidos de materia prima barata y abundante, así como mercados y fuerza de trabajo barata, lo lleva a producir este enclave de manera acelerada. Es lo que le permite elevar su composición de capitales sin que se afecte de manera significativa la caída de su cuota de ganancia.

Aun así, difícilmente pueda alcanzar la competitividad china. Por lo que la acción bélica no se reducirá a Venezuela y a estos episodios.

La economía y la política

Ahora bien, la parte política no supone que debamos hacer concesiones teóricas. Además, debemos articularla a la economía. Que haya ignorancia o no, lo importante es ubicar que no basta con la mera denuncia del saqueo sino de la definición de la condición que ha adquirido el país y la superestructura que buscan erigir y su combate a muerte. Ya cuentan con leyes que les permiten esa perspectiva. Los chinos adelantaron algo en la materia, orientando claramente las leyes antibloqueo y de zonas económicas especiales. Seguro los gringos las aprovecharán para usarlas en la perspectiva de la Venezuela factoría.

Los partidos burgueses, contando con la palanca de los economistas, aplauden el tal acuerdo, pero se oponen solamente por su condición ilegítima. Este asunto de la legitimidad se inscribe en esa corriente que le brinda primacía a lo formal frente a lo objetivo. El fetiche de la Legitimidad. Cuando nada de lo hecho desde el 3 de enero en adelante es legítimo. Es bélico. Es el resultado de un acto de guerra. De la violación de la soberanía y la autodeterminación. Pero los partidos burgueses ven las cosas a favor de los gringos y andan a la espera de su orientación.

Incluso desde posiciones de izquierda y hasta revolucionarias, no solamente se meten en eso de lo ilegítimo y constitucional, sino que lo ubican como un asunto prioritario. Hasta le brindan la misma potencia totémica como salida a la crisis y las adecuaciones como la que analizamos.

Pero los gringos como que no están muy angustiados por ese asunto.

Desde hace mucho se citan hasta a personalidades gringas, diputados, partidos políticos, empresarios y demás, indicando que mientras no haya legitimidad no invertirán. Pensando en que habrá inversiones con arreglo a lo jurídico.

Pero sucede que los gringos no tienen planteado invertir en Venezuela que no sea en petróleo, minería y una que otra maquila. Invertirán sí, en la instalación de una red de importadores de baratijas, agro y rubros que les excedan y busquen mercados. Es que la factoría no es solamente extracción, también es convertir un mercado en propio.

Pero lo cierto es que estamos en presencia del más vil acuerdo lesivo al interés del país y sus pobladores. Pero hay quienes calculan cuánto le queda a Venezuela. La máxima de que es mejor ese acuerdo que dejar el petróleo en el subsuelo prende. Es un sentido común pedestre que no ubica lo que significa en términos de la merma de los ingresos y la pérdida de soberanía sobre los recursos naturales. Un barril a 46 en vez de un barril a 80 hay una diferencia sustancial. Cuando se paga a precio de costo se reduce el ingreso. Aumenta la producción y disminuye el ingreso. Eliminación de la renta de suelo.

En medio de esta imposición cargan una deuda que tampoco es condenada por los factores burgueses y sus economistas. Unos 240 mil millones de dólares que serán cancelados con lo que quede del petróleo. Esto es, lo que quede de renta será destinado al pago de deuda con los gringos. Los 102 mil millones de deuda que le asignan a PDVSA serán cancelados con esa parte del petróleo. Aunque esta empresa, otrora de las más grandes del mundo, tiende a desaparecer.

Los gringos manejan el Banco Central de Venezuela. El presupuesto de ingresos y gastos, así como las perspectivas económicas. Somos un país sometido.

Una motivación más para asumir una política antimperialista. El enemigo principal. Sus títeres al frente del Estado venezolano. Aquellos que cacarearon la categoría de Estado fallido deberían pronunciarse de nuevo. Ese invento de los yanquis para tener la patente para invadir al país que quieran, ahora, según su propia definición, deberían decir que Delcy y sus secuaces representan un Estado fallido que debe ser rescatado. Pero no, la dictadura, antes de ropaje chavista, ahora es expresión directa de los gringos.

Salir de los gringos es salir de la dictadura. Amos y siervos deben salir juntos. Hay quienes ven que la fuerza nunca será suficiente como para salir de ambos. Que no confíen en las masas y su poderosa fuerza, no significa que no vean que las contradicciones interimperialistas también brindan una reserva importante. Las luchas de los otros países y pueblos contra los imperialistas yanquis también resumen una reserva estratégica. La crisis sistémica y cíclica de igual manera representan una fuerza erosiva del capitalismo en su fase imperialista.

Por lo que salir del imperialismo supone salir de las expresiones políticas de esa élite que actúa como gerente local de las corporaciones yanquis. Esa que facilita la extracción de materias primas, la repatriación de ganancias y el control por parte de los gringos de los mercados financieros e industriales.

Política

Por lo que la expulsión del ocupante imperialista y el derrocamiento del gobierno títere no son dos tareas separadas, sino dos caras de un mismo proceso revolucionario.

¿Uno primero y otro después? ¿En alianza con quienes se dan codazos para protagonizar la nueva superestructura? A eso deben responder los escépticos y los que hacen análisis metafísicos que niegan lo concreto en su sentido marxista.

La superestructura no se queda en leyes. Abarca todo ese edificio de instituciones, es política, es ideología, es cultura dominante. A ese inmenso edificio debemos enfrentar ubicando las brechas que va dejando, pero confiando en primer lugar en la fuerza de las masas. En las reservas estratégicas. En la alianza de los obreros y trabajadores con los campesinos. Con los sectores medios. Con la intelectualidad. Con las fuerzas patrióticas que irán emergiendo de la sociedad. De sus contradicciones y reservas.

La lucha ya comienza a desarrollarse. Es esa conciencia que comienza a prender en la gente. En los sectores avanzados ya se comienzan a dar muestras para accionar…

Carlos Hermoso,
Secretario general (adjunto) de Bandera Roja
Caracas, 7 de septiembre de 2026

Sobre el voluntarismo y el antiimperialismo




Para un partido comunista, marxista-leninista, la definición y aprobación de una
tarea central —pese al dislate de no estar inscrita en la concreción de una nueva estrategia y táctica— nos fuerza a adelantar una política unitaria en correspondencia y a desarrollar un plan concreto en torno de ella. Esa perspectiva es la que debe labrarse. 

Sin embargo, hay voces agoreras que parecieran buscar su fracaso. Algunos la ven como un asunto de voluntad y retan a quien la defiende a asumir hasta la lucha armada contra el imperialismo yanqui, respuesta un tanto cínica por no compartir la idea inicial. Otros, subrepticiamente, la desechan como faro que guía el camino y la colocan como subalterna en relación con la salida de la dictadura. Ante la diatriba escribo estas letras.


• Juramento del Monte Sacro o análisis concreto de realidades concretas

Seamos fieles al marxismo. Es el materialismo dialéctico y el materialismo histórico lo que nos guía. Bolívar, usado como ejemplo en el reto mencionado, juró frente a dos testigos en ese sitio —desde una perspectiva de su clase, de sus intereses, y bajo una concepción del mundo muy específica— unas palabras que han sido recreadas en el tiempo y que se ajustan a la lucha por la independencia de Venezuela. Leyenda o no, si le damos crédito, era propio de la época y de esa concepción de que la historia la hacen los individuos. Son muchas las muestras del carácter mesiánico y voluntarista que encierran.

No son grandilocuencias, sin embargo, las que condujeron al triunfo contra España. En las condiciones concretas de la época, es cuando Inglaterra financia y presiona a Latinoamérica para que avance en la conquista de la “independencia”. En realidad buscaban que implantaran el libre mercado y un nuevo papel en la división internacional del trabajo en torno de Inglaterra. 

La lucha de clases en el seno de una sociedad esclavista llevó a una guerra civil que contó con figuras del lado popular como Boves, pero que sirven a las fuerzas realistas. La magistral estampa de Piar resume la posición mas avanzada del lado patriótico, pues consolida la perspectiva independentista al crear un genuino ejército popular. Aunque pagó muy caro la empresa y es ejecutado y borradas sus letras buscando no dejar huella de una perspectiva que se inscribía en las ideas de la revolución francesa y en contener la dependencia extranjera. La historia crea las personalidades individuales que le corresponden. Cada una de ellas expresa intereses de clase concretos. En ello tomamos partido en su valoración.

Paraguay, por su parte —al no estar inscrito su proyecto en la perspectiva inglesa—, sufre la peor de las pesadillas posteriores a la guerra independentista. También allí se crearon personalidades en correspondencia. Venezuela, entre otras cosas, quedó endeudada. Un monto que por décadas dejó en bancarrota al naciente país. Más o menos como la que EEUU impone hoy, ocupación mediante. 

Para nada la vanidad de nadie debe conducir a la definición de la política del partido. Ni juramentos, ni retos, ni voluntarismo deben ser lo que guíe al partido. Eso nunca nos ha orientado. 

Definir la política antiimperialista supone el análisis de las tendencias que nos permitan definir la estrategia y tácticas en correspondencia. No una bravuconada de que saldremos a la guerra mediante una juramentación como la del Monte Sacro de Bolívar. Eso del samán de Güere termina siendo un ejemplo caricaturesco en la modernidad que para nada debemos seguir. 

Debemos tener claro el papel de la vanguardia en el análisis y realización de las tendencias. Es preciso comprender el papel del individuo en la historia: no somos más que la expresión de la conciencia proletaria. Asumimos con firmeza los intereses de la clase trabajadora; de aquella que crea la riqueza social y es explotada por el capital, y de quienes con su trabajo diario ponen en marcha el gigantesco andamiaje del aparato de Estado —orientado hoy a la mera reproducción de la fuerza de trabajo—. Cuando el bloque social y político revolucionario destruya esa máquina estatal burguesa y edifique sobre sus ruinas la dictadura de los trabajadores y campesinos, la nueva estructura garantizará un desarrollo impetuoso y soberano. De este modo, la naturaleza del Estado se irá extinguiendo progresivamente, hasta convertirse en una verdadera palanca para el desarrollo humano, la solidaridad y la amistad.

Nuestro partido resume una forma de conciencia organizada. Somos carne de una tradición internacional y nativa. Desde que nace hemos cultivado, a pesar de ciertas resistencias, el marxismo-leninismo y el sentido colectivo. En las condiciones actuales asumimos la lucha patriótica desde la perspectiva leninista, es decir, la clase obrera debe asumir estas tareas dado que están inscritas en la contradicción entre las naciones imperialistas y los países dependientes y semicoloniales. Además, la burguesía venezolana no cuenta con sentido nacional. Es y siempre ha sido socia menor del capital extranjero. Ingleses, estadounidenses y chinos la han tenido como socia menor a lo largo de la historia. De allí el comportamiento de sus expresiones políticas.

La lucha antiimperialista y por la independencia se convierte en una fase necesaria para alcanzar la emancipación de los trabajadores. Puede ser entendida como una palanca para la creación de condiciones para una situación revolucionaria y un proceso que, de ser asumido de manera ininterrumpida, puede permitir un salto cualitativo hacia la Revolución. Que Venezuela se convierta en el eslabón más débil de la cadena imperialista, así lo puede establecer.

Como cuadros comunistas debemos colocarnos en donde la historia nos reclama. Con el mayor espíritu de sacrificio y humildad debemos asumir esta lección. Ni el arribismo ni el aprovechamiento de los esfuerzos de otros cuadros deben acompañarnos.

El partido es una conciencia colectiva que hace valer una concepción del mundo para la transformación revolucionaria de la sociedad. No nos mueve una voluntad individual. Nos guía un espíritu que se encarna incluso en quienes cayeron en combate desigual contra el enemigo; un espíritu que cobra estructura en una teoría a toda prueba, la cual debemos resguardar con el mismo celo con que cuidamos nuestra propia simiente.


• “Mi delirio sobre el Chimborazo”, o conciencia del papel del individuo en la historia

Son las masas, indiscutiblemente, la fuerza motriz y las verdaderas creadoras de la historia. Pero requieren de una vanguardia organizada y dotada de la teoría revolucionaria. Lo vemos en Lenin:

“La historia no la hacen las personalidades individuales, sino las grandes luchas de clases donde participan millones de trabajadores”.

No es el individualismo heroico. No es la gran personalidad capaz de resolverlo todo. Que dice garantizar todo con base en su capacidad para incidir en otros. Debemos preferir pensar en la personalidad colectiva y en una división del trabajo que coloque a cada cual en determinadas responsabilidades. Con todo, se produce esa tendencia a querer sustituir la personalidad colectiva por alguna individualidad. Objetivo muy difícil de alcanzar en un partido forjado al calor de la práctica revolucionaria y un muy sólido y maduro dominio de la teoría marxista leninista.

​No es el héroe individual quien establece la dinámica. Son los procesos y las condiciones objetivas y subjetivas los que determinan el desarrollo de, por ejemplo, la unidad de distintos factores. Se impone por encima de los límites que impone uno que otro o los avances que estimulan uno u otro.

En el papel protagónico de las masas, en el papel del partido y en la ubicación de la responsabilidad histórica de los cuadros, nos ubicamos quienes militamos en la perspectiva del comunismo marxista.

Quienes se empinan para figurar por encima del sentido colectivo del partido y del movimiento comunista no son quienes determinan el rumbo de los acontecimientos, sin que eso niegue el papel que puede jugar un individuo en un momento determinado. En cualquier caso, la conciencia colectiva incide en la decisión individual. Todo inscrito en el desarrollo. En su aspecto desigual. Lo que atiende también la individualidad y la individuación. 

Para nada imperan ideas como las expresada por Bolívar en “Mi delirio sobre el Chimborazo”:

​“Yo me dije: este manto de plegarias que me cubre, ¿no será el manto de la Providencia? (…). Mi alma se encendió y me sentí elevado a una región de luz y de eternidad”.

Nada que ver con el análisis marxista acerca del papel de la personalidad y el protagonismo de la personalidad colectiva del partido y el protagonismo de las masas. Muy lejos de esa sublime expresión nos colocamos quienes abrazamos de manera firme el marxismo-leninismo. 


• El método

Lo concreto es concreto porque es la síntesis de múltiples determinaciones, la unidad de lo diverso, sentenció Marx. Análisis concreto de la realidad concreta, orientó Lenin. 

Ahora bien, ¿cómo analizar de manera concreta la sociedad? Cómo analizar cada situación concreta? En primer lugar, estableciendo que estamos frente a una situación concreta. Todo indica que el 3 de enero se inicia una situación concreta. En segundo lugar, ordenando las múltiples determinaciones que le dan vida. Siempre en la idea del desarrollo dialéctico. Del aufhebung —negar, conservar y elevar—. Son muchos los aspectos que debemos conservar, pero siempre en la elevación en la que debemos formular la nueva estrategia y tácticas. Es la negación de lo negado desde el punto de vista marxista. No hacerlo es cancelar la política genuinamente revolucionaria.

Analizar las condiciones objetivas supone observar sus realizaciones con base en la economía política, de sus leyes. Pero ¿cómo hacer este ejercicio sin un manejo correcto del análisis científico? Hay quienes no pueden meterse en esta discusión que no sea negando lo que se plantea, con todo y que tenga sustento teórico y evidencia cuantitativa.

¿Cuáles son esas determinaciones objetivas? En primer lugar, la condición de factoría. Sus consecuencias no se hacen esperar. El deterioro de las condiciones de vida, por ejemplo, conduce a una nueva oleada migratoria. La política económica está claramente definida por los gringos. La política del sector externo de igual manera lo determinan los gringos, así como el uso del dólar como divisa única. Acompañada, claro está, de su tendencia a la devaluación. Entender nuestro mercado interno como extensión del mercado estadounidense.

Como podemos observar, la determinación fundamental de las condiciones objetivas es la relación de dependencia y sojuzgamiento por Estados Unidos. La conversión de Venezuela en factoría y el aplastamiento de toda posibilidad de desarrollo. De un freno brutal de las fuerzas productivas.

En la superestructura las cosas siguen igual. Buscan los gringos erigir una superestructura a la medida de la condición de factoría en que han convertido a Venezuela. Basta ver lo aprobado en hidrocarburos y minería para identificar el rumbo legislativo. Les sirve, además, lo que se avanzó con los chinos alrededor de las ZEE y del desconocimiento pleno de los derechos laborales, del brutal abaratamiento de la fuerza de trabajo. El ritmo de la política lo definen de manera precisa. Como no hay mayor resistencia, se dan más tiempo.

Esto resume la contradicción principal. La determinación principal, en torno de la cual gira el resto. No entenderlo es colocarse entre quienes padecen de la ceguera propia de aquellos que no han alcanzado la condición de vanguardia teórica.

Sin embargo, el descontento comienza a expresarse. El rechazo a los gringos es cada vez más manifiesto. La tendencia podría escalar a niveles que bien pudiesen crear condiciones para un mayor desarrollo de la política revolucionaria, lo cual requiere de una clara política unitaria en su sentido social y político, de mayor tenor en relación con las formas de lucha y organización. 

Sobre otras polémicas, la historia dará cuenta de ellas. La ignorancia y el prejuicio no deben distraernos. Los liquidacionistas seguirán haciendo gala del fariseísmo. Pero siempre serán juzgados por la evidencia histórica. Mientras tanto, el dominio imperialista avanza: el carácter colonial de la factoría se hace cada vez más evidente en la transferencia escandalosa de plusvalía hacia el capital gringo. Sin embargo, esto no desarma la polémica, pues no es de argumentos de lo que se nutren sus detractores. Es la negación sistemática y el afán de liquidar lo que realmente los anima.

Tiempos de combates teóricos e ideológicos, preparativos para una lucha que tardará un tantico más. 


Carlos Hermoso

Caracas, 8 de agosto 2026

“A 43 años del asesinato de Oswaldo Arenas”



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