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Para un partido comunista, marxista-leninista, la definición y aprobación de una tarea central —pese al dislate de no estar inscrita en la concreción de una nueva estrategia y táctica— nos fuerza a adelantar una política unitaria en correspondencia y a desarrollar un plan concreto en torno de ella. Esa perspectiva es la que debe labrarse.
Sin embargo, hay voces agoreras que parecieran buscar su fracaso. Algunos la ven como un asunto de voluntad y retan a quien la defiende a asumir hasta la lucha armada contra el imperialismo yanqui, respuesta un tanto cínica por no compartir la idea inicial. Otros, subrepticiamente, la desechan como faro que guía el camino y la colocan como subalterna en relación con la salida de la dictadura. Ante la diatriba escribo estas letras.
• Juramento del Monte Sacro o análisis concreto de realidades concretas
Seamos fieles al marxismo. Es el materialismo dialéctico y el materialismo histórico lo que nos guía. Bolívar, usado como ejemplo en el reto mencionado, juró frente a dos testigos en ese sitio —desde una perspectiva de su clase, de sus intereses, y bajo una concepción del mundo muy específica— unas palabras que han sido recreadas en el tiempo y que se ajustan a la lucha por la independencia de Venezuela. Leyenda o no, si le damos crédito, era propio de la época y de esa concepción de que la historia la hacen los individuos. Son muchas las muestras del carácter mesiánico y voluntarista que encierran.
No son grandilocuencias, sin embargo, las que condujeron al triunfo contra España. En las condiciones concretas de la época, es cuando Inglaterra financia y presiona a Latinoamérica para que avance en la conquista de la “independencia”. En realidad buscaban que implantaran el libre mercado y un nuevo papel en la división internacional del trabajo en torno de Inglaterra.
La lucha de clases en el seno de una sociedad esclavista llevó a una guerra civil que contó con figuras del lado popular como Boves, pero que sirven a las fuerzas realistas. La magistral estampa de Piar resume la posición mas avanzada del lado patriótico, pues consolida la perspectiva independentista al crear un genuino ejército popular. Aunque pagó muy caro la empresa y es ejecutado y borradas sus letras buscando no dejar huella de una perspectiva que se inscribía en las ideas de la revolución francesa y en contener la dependencia extranjera. La historia crea las personalidades individuales que le corresponden. Cada una de ellas expresa intereses de clase concretos. En ello tomamos partido en su valoración.
Paraguay, por su parte —al no estar inscrito su proyecto en la perspectiva inglesa—, sufre la peor de las pesadillas posteriores a la guerra independentista. También allí se crearon personalidades en correspondencia. Venezuela, entre otras cosas, quedó endeudada. Un monto que por décadas dejó en bancarrota al naciente país. Más o menos como la que EEUU impone hoy, ocupación mediante.
Para nada la vanidad de nadie debe conducir a la definición de la política del partido. Ni juramentos, ni retos, ni voluntarismo deben ser lo que guíe al partido. Eso nunca nos ha orientado.
Definir la política antiimperialista supone el análisis de las tendencias que nos permitan definir la estrategia y tácticas en correspondencia. No una bravuconada de que saldremos a la guerra mediante una juramentación como la del Monte Sacro de Bolívar. Eso del samán de Güere termina siendo un ejemplo caricaturesco en la modernidad que para nada debemos seguir.
Debemos tener claro el papel de la vanguardia en el análisis y realización de las tendencias. Es preciso comprender el papel del individuo en la historia: no somos más que la expresión de la conciencia proletaria. Asumimos con firmeza los intereses de la clase trabajadora; de aquella que crea la riqueza social y es explotada por el capital, y de quienes con su trabajo diario ponen en marcha el gigantesco andamiaje del aparato de Estado —orientado hoy a la mera reproducción de la fuerza de trabajo—. Cuando el bloque social y político revolucionario destruya esa máquina estatal burguesa y edifique sobre sus ruinas la dictadura de los trabajadores y campesinos, la nueva estructura garantizará un desarrollo impetuoso y soberano. De este modo, la naturaleza del Estado se irá extinguiendo progresivamente, hasta convertirse en una verdadera palanca para el desarrollo humano, la solidaridad y la amistad.
Nuestro partido resume una forma de conciencia organizada. Somos carne de una tradición internacional y nativa. Desde que nace hemos cultivado, a pesar de ciertas resistencias, el marxismo-leninismo y el sentido colectivo. En las condiciones actuales asumimos la lucha patriótica desde la perspectiva leninista, es decir, la clase obrera debe asumir estas tareas dado que están inscritas en la contradicción entre las naciones imperialistas y los países dependientes y semicoloniales. Además, la burguesía venezolana no cuenta con sentido nacional. Es y siempre ha sido socia menor del capital extranjero. Ingleses, estadounidenses y chinos la han tenido como socia menor a lo largo de la historia. De allí el comportamiento de sus expresiones políticas.
La lucha antiimperialista y por la independencia se convierte en una fase necesaria para alcanzar la emancipación de los trabajadores. Puede ser entendida como una palanca para la creación de condiciones para una situación revolucionaria y un proceso que, de ser asumido de manera ininterrumpida, puede permitir un salto cualitativo hacia la Revolución. Que Venezuela se convierta en el eslabón más débil de la cadena imperialista, así lo puede establecer.
Como cuadros comunistas debemos colocarnos en donde la historia nos reclama. Con el mayor espíritu de sacrificio y humildad debemos asumir esta lección. Ni el arribismo ni el aprovechamiento de los esfuerzos de otros cuadros deben acompañarnos.
El partido es una conciencia colectiva que hace valer una concepción del mundo para la transformación revolucionaria de la sociedad. No nos mueve una voluntad individual. Nos guía un espíritu que se encarna incluso en quienes cayeron en combate desigual contra el enemigo; un espíritu que cobra estructura en una teoría a toda prueba, la cual debemos resguardar con el mismo celo con que cuidamos nuestra propia simiente.
• “Mi delirio sobre el Chimborazo”, o conciencia del papel del individuo en la historia
Son las masas, indiscutiblemente, la fuerza motriz y las verdaderas creadoras de la historia. Pero requieren de una vanguardia organizada y dotada de la teoría revolucionaria. Lo vemos en Lenin:
“La historia no la hacen las personalidades individuales, sino las grandes luchas de clases donde participan millones de trabajadores”.
No es el individualismo heroico. No es la gran personalidad capaz de resolverlo todo. Que dice garantizar todo con base en su capacidad para incidir en otros. Debemos preferir pensar en la personalidad colectiva y en una división del trabajo que coloque a cada cual en determinadas responsabilidades. Con todo, se produce esa tendencia a querer sustituir la personalidad colectiva por alguna individualidad. Objetivo muy difícil de alcanzar en un partido forjado al calor de la práctica revolucionaria y un muy sólido y maduro dominio de la teoría marxista leninista.
No es el héroe individual quien establece la dinámica. Son los procesos y las condiciones objetivas y subjetivas los que determinan el desarrollo de, por ejemplo, la unidad de distintos factores. Se impone por encima de los límites que impone uno que otro o los avances que estimulan uno u otro.
En el papel protagónico de las masas, en el papel del partido y en la ubicación de la responsabilidad histórica de los cuadros, nos ubicamos quienes militamos en la perspectiva del comunismo marxista.
Quienes se empinan para figurar por encima del sentido colectivo del partido y del movimiento comunista no son quienes determinan el rumbo de los acontecimientos, sin que eso niegue el papel que puede jugar un individuo en un momento determinado. En cualquier caso, la conciencia colectiva incide en la decisión individual. Todo inscrito en el desarrollo. En su aspecto desigual. Lo que atiende también la individualidad y la individuación.
Para nada imperan ideas como las expresada por Bolívar en “Mi delirio sobre el Chimborazo”:
“Yo me dije: este manto de plegarias que me cubre, ¿no será el manto de la Providencia? (…). Mi alma se encendió y me sentí elevado a una región de luz y de eternidad”.
Nada que ver con el análisis marxista acerca del papel de la personalidad y el protagonismo de la personalidad colectiva del partido y el protagonismo de las masas. Muy lejos de esa sublime expresión nos colocamos quienes abrazamos de manera firme el marxismo-leninismo.
• El método
Lo concreto es concreto porque es la síntesis de múltiples determinaciones, la unidad de lo diverso, sentenció Marx. Análisis concreto de la realidad concreta, orientó Lenin.
Ahora bien, ¿cómo analizar de manera concreta la sociedad? Cómo analizar cada situación concreta? En primer lugar, estableciendo que estamos frente a una situación concreta. Todo indica que el 3 de enero se inicia una situación concreta. En segundo lugar, ordenando las múltiples determinaciones que le dan vida. Siempre en la idea del desarrollo dialéctico. Del aufhebung —negar, conservar y elevar—. Son muchos los aspectos que debemos conservar, pero siempre en la elevación en la que debemos formular la nueva estrategia y tácticas. Es la negación de lo negado desde el punto de vista marxista. No hacerlo es cancelar la política genuinamente revolucionaria.
Analizar las condiciones objetivas supone observar sus realizaciones con base en la economía política, de sus leyes. Pero ¿cómo hacer este ejercicio sin un manejo correcto del análisis científico? Hay quienes no pueden meterse en esta discusión que no sea negando lo que se plantea, con todo y que tenga sustento teórico y evidencia cuantitativa.
¿Cuáles son esas determinaciones objetivas? En primer lugar, la condición de factoría. Sus consecuencias no se hacen esperar. El deterioro de las condiciones de vida, por ejemplo, conduce a una nueva oleada migratoria. La política económica está claramente definida por los gringos. La política del sector externo de igual manera lo determinan los gringos, así como el uso del dólar como divisa única. Acompañada, claro está, de su tendencia a la devaluación. Entender nuestro mercado interno como extensión del mercado estadounidense.
Como podemos observar, la determinación fundamental de las condiciones objetivas es la relación de dependencia y sojuzgamiento por Estados Unidos. La conversión de Venezuela en factoría y el aplastamiento de toda posibilidad de desarrollo. De un freno brutal de las fuerzas productivas.
En la superestructura las cosas siguen igual. Buscan los gringos erigir una superestructura a la medida de la condición de factoría en que han convertido a Venezuela. Basta ver lo aprobado en hidrocarburos y minería para identificar el rumbo legislativo. Les sirve, además, lo que se avanzó con los chinos alrededor de las ZEE y del desconocimiento pleno de los derechos laborales, del brutal abaratamiento de la fuerza de trabajo. El ritmo de la política lo definen de manera precisa. Como no hay mayor resistencia, se dan más tiempo.
Esto resume la contradicción principal. La determinación principal, en torno de la cual gira el resto. No entenderlo es colocarse entre quienes padecen de la ceguera propia de aquellos que no han alcanzado la condición de vanguardia teórica.
Sin embargo, el descontento comienza a expresarse. El rechazo a los gringos es cada vez más manifiesto. La tendencia podría escalar a niveles que bien pudiesen crear condiciones para un mayor desarrollo de la política revolucionaria, lo cual requiere de una clara política unitaria en su sentido social y político, de mayor tenor en relación con las formas de lucha y organización.
Sobre otras polémicas, la historia dará cuenta de ellas. La ignorancia y el prejuicio no deben distraernos. Los liquidacionistas seguirán haciendo gala del fariseísmo. Pero siempre serán juzgados por la evidencia histórica. Mientras tanto, el dominio imperialista avanza: el carácter colonial de la factoría se hace cada vez más evidente en la transferencia escandalosa de plusvalía hacia el capital gringo. Sin embargo, esto no desarma la polémica, pues no es de argumentos de lo que se nutren sus detractores. Es la negación sistemática y el afán de liquidar lo que realmente los anima.
Tiempos de combates teóricos e ideológicos, preparativos para una lucha que tardará un tantico más.
Carlos Hermoso
Caracas, 8 de agosto 2026
“A 43 años del asesinato de Oswaldo Arenas”

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