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BANDERA ROJA Acuerdo Factoría

 





Análisis político y coyuntural sobre la imposición imperialista

 

A todas luces no es un acuerdo. Es una imposición a un país para saquearlo. Está inscrito dentro de la condición de factoría a la que ha sido sometida Venezuela.

Como factoría petrolera fue definida por autores como Salvador de la Plaza y los economistas y sociólogos de raíz marxista en el siglo XX, en Latinoamérica y varios países del mundo. Forma parte del acervo de Bandera Roja para definir su política en sus inicios y herramienta que siempre debe estar presente a la hora de analizar nuestra historia.

Más allá de las cuestiones políticas, de la táctica y análisis de coyuntura, estamos obligados a ir a la cuestión desde un punto de vista científico, antes que nada. Como es de suponerse no debe haber concesión alguna a quienes analizan las cosas desde una perspectiva proimperialista y de ese sentido común propio de la oligarquía financiera, que propagan los economistas, como eso de lo favorable de la inversión por venir.

Se trata de una evidencia muy clara de lo que hemos alertado. Una factoría se resume en la adquisición de materia prima a precio de costo y la conversión del país a saquear en apéndice de su mercado interno. Es una transferencia neta de plusvalía. El “acuerdo” lo dice en uno de sus acápites al establecer que:

“Derechos de Compra y Comercialización:
20% de compra garantizada al costo: EE. UU. Obtiene el derecho de comprar el 20% de la producción directamente al costo de extracción (estimado entre $42 y $56 per barril).
Derecho de Tanteo (Primera Opción): EE. UU. Conserva el derecho de primera opción sobre el 80% restante de la producción antes de que NABEP pueda vender a terceros.
Supervisión de Gobernanza: Incluye derechos de veto de EE. UU. Sobre decisiones clave de la junta directiva”.

Muy claro el asunto. Establecida la entrega a través de una empresa de maletín, la factoría supone precisamente eso. Adquirir a precio de costo. Saquear. Bajo el dominio pleno que les permite el derecho a veto.

La acumulación originaria de capitales marca el inicio de esto que será una tendencia en todo el desarrollo capitalista. Es dominante y aparece de manera contundente cuando la acumulación capitalista demanda de más materias primas y de menor precio en medio de las pugnas interimperialistas. Es un asunto orgánico. Sobre todo en condiciones de competencia entre potencias capitalistas. De allí que, cuando Marx señala en el tomo I, capítulo XIII, de El Capital, que: “La expansión de las industrias en la metrópoli dependía de la transformación de la India en una gigantesca factoría agrícola proveedora de materias primas para los telares mecánicos ingleses.»

Por lo que no se reduce su realización solamente al periodo de acumulación originaria. Es más, ya pasada la acumulación originaria, Inglaterra mantiene el dominio sobre India y otras factorías en más de 50 países.

La demanda de Estados Unidos de materia prima barata y abundante, así como mercados y fuerza de trabajo barata, lo lleva a producir este enclave de manera acelerada. Es lo que le permite elevar su composición de capitales sin que se afecte de manera significativa la caída de su cuota de ganancia.

Aun así, difícilmente pueda alcanzar la competitividad china. Por lo que la acción bélica no se reducirá a Venezuela y a estos episodios.

La economía y la política

Ahora bien, la parte política no supone que debamos hacer concesiones teóricas. Además, debemos articularla a la economía. Que haya ignorancia o no, lo importante es ubicar que no basta con la mera denuncia del saqueo sino de la definición de la condición que ha adquirido el país y la superestructura que buscan erigir y su combate a muerte. Ya cuentan con leyes que les permiten esa perspectiva. Los chinos adelantaron algo en la materia, orientando claramente las leyes antibloqueo y de zonas económicas especiales. Seguro los gringos las aprovecharán para usarlas en la perspectiva de la Venezuela factoría.

Los partidos burgueses, contando con la palanca de los economistas, aplauden el tal acuerdo, pero se oponen solamente por su condición ilegítima. Este asunto de la legitimidad se inscribe en esa corriente que le brinda primacía a lo formal frente a lo objetivo. El fetiche de la Legitimidad. Cuando nada de lo hecho desde el 3 de enero en adelante es legítimo. Es bélico. Es el resultado de un acto de guerra. De la violación de la soberanía y la autodeterminación. Pero los partidos burgueses ven las cosas a favor de los gringos y andan a la espera de su orientación.

Incluso desde posiciones de izquierda y hasta revolucionarias, no solamente se meten en eso de lo ilegítimo y constitucional, sino que lo ubican como un asunto prioritario. Hasta le brindan la misma potencia totémica como salida a la crisis y las adecuaciones como la que analizamos.

Pero los gringos como que no están muy angustiados por ese asunto.

Desde hace mucho se citan hasta a personalidades gringas, diputados, partidos políticos, empresarios y demás, indicando que mientras no haya legitimidad no invertirán. Pensando en que habrá inversiones con arreglo a lo jurídico.

Pero sucede que los gringos no tienen planteado invertir en Venezuela que no sea en petróleo, minería y una que otra maquila. Invertirán sí, en la instalación de una red de importadores de baratijas, agro y rubros que les excedan y busquen mercados. Es que la factoría no es solamente extracción, también es convertir un mercado en propio.

Pero lo cierto es que estamos en presencia del más vil acuerdo lesivo al interés del país y sus pobladores. Pero hay quienes calculan cuánto le queda a Venezuela. La máxima de que es mejor ese acuerdo que dejar el petróleo en el subsuelo prende. Es un sentido común pedestre que no ubica lo que significa en términos de la merma de los ingresos y la pérdida de soberanía sobre los recursos naturales. Un barril a 46 en vez de un barril a 80 hay una diferencia sustancial. Cuando se paga a precio de costo se reduce el ingreso. Aumenta la producción y disminuye el ingreso. Eliminación de la renta de suelo.

En medio de esta imposición cargan una deuda que tampoco es condenada por los factores burgueses y sus economistas. Unos 240 mil millones de dólares que serán cancelados con lo que quede del petróleo. Esto es, lo que quede de renta será destinado al pago de deuda con los gringos. Los 102 mil millones de deuda que le asignan a PDVSA serán cancelados con esa parte del petróleo. Aunque esta empresa, otrora de las más grandes del mundo, tiende a desaparecer.

Los gringos manejan el Banco Central de Venezuela. El presupuesto de ingresos y gastos, así como las perspectivas económicas. Somos un país sometido.

Una motivación más para asumir una política antimperialista. El enemigo principal. Sus títeres al frente del Estado venezolano. Aquellos que cacarearon la categoría de Estado fallido deberían pronunciarse de nuevo. Ese invento de los yanquis para tener la patente para invadir al país que quieran, ahora, según su propia definición, deberían decir que Delcy y sus secuaces representan un Estado fallido que debe ser rescatado. Pero no, la dictadura, antes de ropaje chavista, ahora es expresión directa de los gringos.

Salir de los gringos es salir de la dictadura. Amos y siervos deben salir juntos. Hay quienes ven que la fuerza nunca será suficiente como para salir de ambos. Que no confíen en las masas y su poderosa fuerza, no significa que no vean que las contradicciones interimperialistas también brindan una reserva importante. Las luchas de los otros países y pueblos contra los imperialistas yanquis también resumen una reserva estratégica. La crisis sistémica y cíclica de igual manera representan una fuerza erosiva del capitalismo en su fase imperialista.

Por lo que salir del imperialismo supone salir de las expresiones políticas de esa élite que actúa como gerente local de las corporaciones yanquis. Esa que facilita la extracción de materias primas, la repatriación de ganancias y el control por parte de los gringos de los mercados financieros e industriales.

Política

Por lo que la expulsión del ocupante imperialista y el derrocamiento del gobierno títere no son dos tareas separadas, sino dos caras de un mismo proceso revolucionario.

¿Uno primero y otro después? ¿En alianza con quienes se dan codazos para protagonizar la nueva superestructura? A eso deben responder los escépticos y los que hacen análisis metafísicos que niegan lo concreto en su sentido marxista.

La superestructura no se queda en leyes. Abarca todo ese edificio de instituciones, es política, es ideología, es cultura dominante. A ese inmenso edificio debemos enfrentar ubicando las brechas que va dejando, pero confiando en primer lugar en la fuerza de las masas. En las reservas estratégicas. En la alianza de los obreros y trabajadores con los campesinos. Con los sectores medios. Con la intelectualidad. Con las fuerzas patrióticas que irán emergiendo de la sociedad. De sus contradicciones y reservas.

La lucha ya comienza a desarrollarse. Es esa conciencia que comienza a prender en la gente. En los sectores avanzados ya se comienzan a dar muestras para accionar…

Carlos Hermoso,
Secretario general (adjunto) de Bandera Roja
Caracas, 7 de septiembre de 2026

Bandera Roja rechaza el acuerdo que saquea nuestro petróleo y convierte a Venezuela en una factoría gringa

Venezuela convertida en Factoría


UN ZARPAZO HISTÓRICO A LA SOBERANÍA NACIONAL

El reciente acuerdo suscrito entre el gobierno estadounidense y el régimen chavista representa un acto flagrante de colonialismo que aplasta a Venezuela y la afianza como una economía de factoría. La demostración más fehaciente de esta condición a la que someten a Venezuela la encontramos en uno de los apartes del “acuerdo” qué establece que la Compra será: “… Garantizada al Costo: El Departamento de Estado de EE. UU. conserva el derecho de comprar el 20% de la producción al costo de extracción (estimado entre $42 y $56 por barril) para ayudar a reponer la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR) y asegurar las líneas de suministro militar”. Pero de resto, con la nueva ley de hidrocarburos se incrementa la producción pero el ingreso no complementa siquiera para el pago de deuda externa. Se repite aquello de: “La expansión de las industrias en la metrópoli dependía de la transformación de la India en una gigantesca factoría agrícola proveedora de materias primas para los telares mecánicos ingleses.»— Karl Marx, El Capital, Tomo I, Cap. XIII, Sección 7.

Con la saña del pirata que cobra un botín, pretenden saquear 65 mil millones de barriles de petróleo, equivalentes a una quinta parte de las reservas probadas del país. Este volumen supera por sí solo la totalidad de las reservas estadounidenses (circa 46 mil millones de barriles) y configura una cesión territorial y económica sin precedentes en la historia de Venezuela, superando el entreguismo de la dictadura gomecista.

SAQUEO DESCARADO Y FLAGRANTE VIOLACIÓN CONSTITUCIONAL

El acuerdo opera bajo el control coercitivo de licencias de la OFAC y la tutela financiera del Departamento del Tesoro estadounidense, violando descaradamente los artículos 12 y 13 constitucionales, que califican los yacimientos de hidrocarburos como bienes inalienables e imprescriptibles del dominio público y prohíben expresamente la enajenación o arrendamiento del territorio a Estados extranjeros.

A través de la concesión a 100 años concedida a la firma North American Blue Energy Partners (NABEP) sobre 17 campos estratégicos en el lago de Maracaibo y la faja petrolífera del Orinoco, Estados Unidos asegura el control directo sobre la propiedad e impide el ingreso de rivales como China y Rusia. Con esta entrega, el crudo pesado venezolano pasa a considerarse reserva de las refinerías de Texas, Luisiana y Misisipi.

DEJAMOS DE SER REPÚBLICA

Este esquema consagra el control de la economía, militar e institucionalmente, por el Estado gringo. El petróleo fluye hacia refinerías estadounidenses y reabastece su reserva estratégica sin que el pueblo venezolano perciba beneficio alguno, empujando al país a salirse de la OPEP e imponiendo a troche y moche la Doctrina Monroe. Comienza a operar sin ningún remilgo el enclave petrolero que no se articula en nada con la economía, ni representa beneficio alguno para Venezuela y los venezolanos.

Mucho se ha dicho acerca de la ilegitimidad del acuerdo por estar firmado por el régimen ilegal y títere. Quienes así claman no denuncian el despojo y el saqueo que representa tal “acuerdo”. Es más, hay algunos que lo celebran porque vendrán inversiones, soslayando el deterioro continuo de las condiciones de vida que tiene la población venezolana, con el creciente aumento de la inflación y la desaparición del salario que sufren los trabajadores. La factoría y el enclave petrolero y minero van acompañados de condiciones que favorecen la sobreexplotación de los trabajadores, para lo que se valdrán de la desregulación y total flexibilización de las relaciones de trabajo impuestas desde hace muchos años por el chavismo.

Este “acuerdo” conduce a un incremento en la producción petrolera pero con menos ingresos en términos relativos y absolutos, por lo pronto. Se anula la posibilidad de que Venezuela obtenga alguna ganancia extraordinaria. La nueva ley de hidrocarburos sumado este acuerdo, así lo determinan. 

UNIDAD NACIONAL CONTRA EL SAQUEO

La denuncia fundamental es que el país deja de ser una república y pasa a ser una factoría. Es un país ocupado, no goza de autodeterminación real. Las decisiones fundamentales no se toman en beneficio de la población local, sino de intereses del imperialismo gringo:

• Saqueo de recursos: la riqueza del país —como el petróleo y otros minerales— se exporta y administra bajo esquemas de dominación del capital estadounidense, bajo licencias que emite la OFAC y el control de los ingresos que realiza el Tesoro de Estados Unidos que niegan el desarrollo interno de Venezuela.

• Pérdida de soberanía: los ingresos y la producción nacional sirven como una simple factoría colonial, sin ninguna posibilidad de toma de decisiones autónomas y un sometimiento total a las directrices del imperialismo.

• Una nueva superestructura adecuada al enclave y a la economía de factoría: la modificación de leyes, como la de hidrocarburos y minas, establece un nuevo esquema para la libre participación del capital, bajo la hegemonía yanqui y el control jurídico sobre las condiciones de explotación, trasladando fuera de la jurisdicción del país los conflictos o acciones jurídicas que se produzcan.

• Parejo a este *acuerdo” imponen los gringos una reestructuración y negociación de una deuda que ubican en alrededor de 240.000 millones de dólares, superando en grande los cálculos previos del mercado que oscilaban entre 150.000 y 200.000 millones. La deuda incluye unos 102.000 millones de dólares en bonos soberanos y de PDVSA. Se articula la imposición de esta deuda con el “acuerdo” petrolero ya que se garantizan los gringos el cobro de una deuda en mucho ilegal e impuesta. El presupuesto de gastos en un gran porcentaje será canalizado hacia esa partida, mientras no aumentarán los salarios ni mejorarán los servicios. Menos habrá para inversión productiva y para la formación de capital fijo.

• Se trata de una estrategia que cuenta entre sus objetivos hacerse de reservas por la vía de la fuerza militar, que permitan cubrir el déficit que se anuncia en el producto petrolero, dada la caída de la producción de petróleo a través de la tecnología fracking. Cada vez más costosa y dañina del ambiente.

RESISTENCIA POPULAR FRENTE A LA FARSA

Bandera Roja siempre ha denunciado la injerencia de los imperialismos yanqui, chino y ruso en Venezuela y ante esta nueva situación no tiene dudas de que las condiciones cambiaron desde el 3 de enero, cuando se produjo la extracción de Maduro a Estados Unidos y se impusieron mecanismos de sometimiento que anularon cualquier autonomía nacional para el manejo económico y político.

Resulta insuficiente denunciar únicamente la ilegitimidad del régimen firmante. Es indispensable condenar enérgicamente el saqueo y el despojo de los recursos de la nación. Quienes celebran este pacto bajo la promesa de “inversiones privadas” soslayan la catástrofe social, signada por la hiperinflación y el aniquilamiento del salario real de la clase trabajadora, sin que hasta los momentos haya habido mejoras desde la invasión de fuerzas estadounidenses e instalación de un gobierno títere como forma de sometimiento a los intereses imperialistas.

Bandera Roja llama a conformar un amplio Frente Antiimperialista que agrupe a las fuerzas patrióticas y populares para combatir esta ignominia. Exhortamos al pueblo venezolano a movilizarse resueltamente en defensa de la soberanía nacional, los recursos estratégicos y el rescate de la democracia, la libertad de los presos políticos, el aumento general de salarios y pensiones, y presionar para que se realicen elecciones presidenciales en lo inmediato.


Comité Político Regional “Jesús Márquez Finol” Bandera Roja Zulia


 También puedes leer  los artículos: Acuerdo Factoría donde te darás un paseo por el análisis político  sobre el acuerdo y Pacto o Entrega en donde puedes hallar datos sobre el esquema de precios que se manejan en el acuerdo petrolero según fuentes oficiales, y si buscar complementar conceptos también puedes leer  La Factoría consolida la perdida de soberanía

¿Pacto o acuerdo? Capitulación y entrega colonial

Saqueo de recursos y entrega Colonial

        

  Existe una frontera infranqueable entre el pragmatismo diplomático y la capitulación incondicional. La diplomacia real exige transacciones tácticas; pero cuando una élite gobernante cede de manera irreversible los resortes de la soberanía energética, fiscal y territorial a cambio de estabilidad política personal, la historia deja de calificarlo como «acuerdo» y comienza a llamarlo vasallaje.

          Bajo la fachada de una supuesta reactivación económica y apertura a la inversión, presenciamos la formalización de un modelo de factoría o enclave comercial. No estamos ante un viraje “geopolítico” pragmático, sino ante el desmantelamiento de la nación para entregar sus recursos estratégicos a una potencia extranjera, transfiriendo el costo total del saqueo directamente al bolsillo del pueblo trabajador.

 La anatomía del despojo: La venta del subsuelo a precio de remate

           El marco de comercialización petrolera pactado —un compromiso proyectado a 25 años por un volumen de 65.000 millones de barriles— representa la liquidación formal del principal activo patrimonial de la República.

          Presentar un esquema que promete un ingreso fiscal líquido para el Estado de apenas $19 por barril a partir de un precio de referencia de mercado de $65 constituye una renuncia abierta a la renta petrolera nacional (OPEP, 2025; BCV, 2025) sobre todo después de entender las aristas del esquema como se presenta en el cuadro a continuación:  


Concepto / Componente

Monto/Barril            

% s/ Ref.

Sustento / Fuente

Precio de Referencia de Mercado           

$65.00

100.0%

OPEP (2025)

OPEX + CAPEX  (Costos de inversion e Infraestructura )      

-$36.00

55.4%

OPEP (2025)

Margen Neto Inversor Extranjero 

-$10.00

15.4%

Contratos Asociados

Renta Fiscal Bruta del Estado     

$19.00

29.2%

TSJ (2020)

Deducción por Deuda / Laudos Arbitrales        

-$3.00  -$5.00

4.6% - 7.7%

CIADI (2023); CCI (2022)

(=) INGRESO EN EFECTIVO PARA EL PAÍS   

$14.00 -$16.00

~23.0%

Ingreso Neto Final

          Lo más grave no es únicamente la brecha fiscal, sino la condición implícita de la amortización de deuda. Una porción sustancial de esos reducidos $19 se deduce directamente en la fuente para saldar laudos arbitrales del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI, Caso No. ARB/07/30 ConocoPhillips; Caso No. ARB/07/27 ExxonMobil) y acreencias por contratos comerciales (Cámara de Comercio Internacional [CCI], 2022). El Estado no sólo entrega el recurso a precio de costo, sino que financia con sus propias regalías la indemnización de las corporaciones petroleras, operando como una colonia que paga tributos por su propia expropiación.

El andamiaje legal del vasallaje: Reformas para el enclave

           Este saqueo energético ha requerido una reingeniería jurídica exprés mediante la modificación del marco normativo (Asamblea Nacional de Venezuela, Gaceta Oficial N° 38.443):

•          Destruye el monopolio estatal primario reservado constitucionalmente a PDVSA, derogando normas históricas sobre bienes y servicios conexos para ceder la gestión técnica, la comercialización y el control operativo a consorcios privados extranjeros (Ley Orgánica de Hidrocarburos, Art. 22 y 57).

•          Reduce discrecionalmente las alícuotas tributarias, bajando la regalía legal del 30% al 16% base e igualando el Impuesto sobre la Renta del sector extractivo al 34% mediante «cláusulas de estabilización» que garantizan inmunidad fiscal a los inversores (Tribunal Supremo de Justicia [TSJ], Sentencia sobre régimen tributario petrolero).

•          Cede la jurisdicción nacional: Las controversias de la industria ya no se dirimen en los tribunales de la República, sino en centros de arbitraje comercial internacional, subordinando las leyes venezolanas al fuero corporativo extranjero (CIADI, 2023; Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, Art. 151 vulnerado).

          Se ha configurado formalmente un enclave comercial: fronteras adentro donde el capital financiero goza de protección jurídica absoluta, cero controles ambientales y exenciones tributarias, mientras el país opera como un simple proveedor de materia prima barata. 

La factura interna: Ajuste tributario y asfixia al ciudadano

           La pérdida de la renta petrolera no desaparece de las cuentas públicas; se traslada mecánicamente sobre los hombros de las familias venezolanas. Para tapar el déficit estructural derivado de regalar el petróleo, el régimen ha desplegado un voraz paquete de medidas fiscales e intermediaciones bancarias (BCV, 2025; Instituto Nacional de Estadística [INE], 2025):

•          Reforma Tributaria e Impuestos al Consumo: Al cercenar los ingresos de la exportación corporativa, se aprieta el tornillo del Impuesto al Valor Agregado (IVA) y de las contribuciones sobre transacciones cotidianas. Se exonera al inversionista petro-financiero pero se pecha agresivamente el consumo popular (Gaceta Oficial, Reforma del Código Orgánico Tributario).

•          Aumento en Comisiones Bancarias y Tarifas: El incremento desmedido de los costos por transacciones digitales y comisiones de la banca absorbe el escaso poder adquisitivo de los ciudadanos, encareciendo automáticamente cada bien básico (Sudeban, Resoluciones de tarifario bancario, 2025).

•          Espiral Inflacionaria y Devaluación: Sin divisas líquidas suficientes entrando al Banco Central — puesto que los dólares petroleros se quedan retenidos pagando deudas en el exterior o cubriendo costos privados—, el tipo de cambio oficial escala sin freno (BCV, Reporte de Reservas Internacionales y Tipo de Cambio, 2025). El aumento del dólar arrastra los precios de la cesta básica y destruye la moneda nacional, disparando las tarifas de los servicios públicos a niveles impagables. 

El colapso social: Ruina de los servicios y saqueo del trabajo

          El correlato directo del modelo de factoría es la muerte del Estado social (INE, 2025; Informes de Vulnerabilidad Social, 2025). La asfixia presupuestaria impacta directamente en las variables de vida fundamentales:

•          Educación: Planteles sumidos en la ruina física, parálisis de presupuestos de investigación, presupuestos de planta congelados y deserción docente masiva por sueldos por debajo de la línea de pobreza (Ministerio del Poder Popular para la Educación, Memoria y Cuenta; INE, 2025).

•          Salud: Desmantelamiento del sistema de salud pública; la dotación de insumos recae directamente sobre los bolsillos del paciente mientras la red hospitalaria presenta escasez crónica (Red de Sociedades Científicas Médicas de Venezuela, 2025).

•          Aparato Productivo Nacional: La industria y el campo venezolano languidecen sin financiamiento ni protección, reducidos ante la importación libre de insumos para el enclave extractivo (Conindustria, Encuesta de Causalidad Industrial, 2025).

•          Salarios y Contratación Colectiva: Eliminación sistemática de la discusión de contratos colectivos; sustitución del salario real por bonos sin impacto prestacional y pulverización del ingreso de la clase trabajadora (Organización Internacional del Trabajo [OIT], Informe sobre Venezuela, 2024; Mención Art. 91 Constitucional).

 Por una verdadera segunda independencia

           Lo que la narrativa oficial disfraza de «alianza estratégica para la paz» no es más que la revolución de los vasallos: la rendición de la soberanía económica, militar y política para garantizar la supervivencia de un grupo de poder en el gobierno.

          El país no enfrenta un dilema entre aislamiento o apertura, sino entre la defensa absoluta de la soberanía nacional o la conversión definitiva de Venezuela en un protectorado sin derechos ni moneda. Desenmascarar esta entrega neocolonial es el primer paso indispensable para articular la lucha por una segunda independencia: una que conquiste el valor del trabajo y la mejora de las condiciones de reproducción de la clase obrera y de los trabajadores en general, recupere la renta nacional para la salud, la educación y el desarrollo industrial, y devuelva la conducción de los destinos de la patria a sus verdaderos dueños: el pueblo venezolano.

          Ya antes redactamos un articulo sobre como la Factoría consolida la perdida de soberanía nacional si quieres leerlo puedes encontrarlo aquí: La Factoría Consolida la perdida de Soberanía


Referencias Bibliográficas

Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela. (2006). Ley Orgánica de Hidrocarburos. Gaceta Oficial N° 38.443. Caracas, Venezuela. Disponible en: Asamblea Nacional - Ley Orgánica de Hidrocarburos

Banco Central de Venezuela [BCV]. (2025). Informe de Reservas Internacionales, Liquidez Monetaria e Indicadores de Precios. Caracas: BCV. Disponible en: BCV - Indicadores Económicos

Cámara de Comercio Internacional [CCI]. (2022). Laudos de Arbitraje Comercial sobre Contratos de Servicios Petroleros en Venezuela. París: ICC. Disponible en: ICC Arbitration Cases

Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones [CIADI]. (2023). Caso ConocoPhillips v. República Bolivariana de Venezuela (ARB/07/30) y Caso Mobil Corporation v. República Bolivariana de Venezuela (ARB/07/27). Washington, D.C.: CIADI. Disponible en: ICSID Cases Database

Confederación Venezolana de Industriales [Conindustria]. (2025). Encuesta de Cuentas y Causalidad Industrial.

Caracas. Disponible en: Conindustria - Encuesta Industrial

Instituto Nacional de Estadística [INE]. (2025). Encuesta de Hogares por Muestreo: Indicadores de Empleo, Salarios y Servicios Públicos. Caracas: INE. Disponible en: INE - Portal Oficial

Organización de Países Exportadores de Petróleo [OPEP]. (2025). Monthly Oil Market Report: Cost Structures and Field Development in Orinoco Belt. Viena: OPEP. Disponible en: OPEC Reports

Organización Internacional del Trabajo [OIT]. (2024). Informe de la Comisión de Encuesta sobre el cumplimiento de convenios laborales en Venezuela. Ginebra: OIT. Disponible en: ILO - Informe Venezuela

Tribunal Supremo de Justicia [TSJ]. (2020). Sentencias de la Sala Constitucional y Político-Administrativa sobre el Régimen Tributario y Regalías de Empresas Mixtas. Caracas: TSJ. Disponible en: TSJ - Portal de Jurisprudencia

Investigación y redacción: Yesenia C. Heredia

Sobre el voluntarismo y el antiimperialismo




Para un partido comunista, marxista-leninista, la definición y aprobación de una
tarea central —pese al dislate de no estar inscrita en la concreción de una nueva estrategia y táctica— nos fuerza a adelantar una política unitaria en correspondencia y a desarrollar un plan concreto en torno de ella. Esa perspectiva es la que debe labrarse. 

Sin embargo, hay voces agoreras que parecieran buscar su fracaso. Algunos la ven como un asunto de voluntad y retan a quien la defiende a asumir hasta la lucha armada contra el imperialismo yanqui, respuesta un tanto cínica por no compartir la idea inicial. Otros, subrepticiamente, la desechan como faro que guía el camino y la colocan como subalterna en relación con la salida de la dictadura. Ante la diatriba escribo estas letras.


• Juramento del Monte Sacro o análisis concreto de realidades concretas

Seamos fieles al marxismo. Es el materialismo dialéctico y el materialismo histórico lo que nos guía. Bolívar, usado como ejemplo en el reto mencionado, juró frente a dos testigos en ese sitio —desde una perspectiva de su clase, de sus intereses, y bajo una concepción del mundo muy específica— unas palabras que han sido recreadas en el tiempo y que se ajustan a la lucha por la independencia de Venezuela. Leyenda o no, si le damos crédito, era propio de la época y de esa concepción de que la historia la hacen los individuos. Son muchas las muestras del carácter mesiánico y voluntarista que encierran.

No son grandilocuencias, sin embargo, las que condujeron al triunfo contra España. En las condiciones concretas de la época, es cuando Inglaterra financia y presiona a Latinoamérica para que avance en la conquista de la “independencia”. En realidad buscaban que implantaran el libre mercado y un nuevo papel en la división internacional del trabajo en torno de Inglaterra. 

La lucha de clases en el seno de una sociedad esclavista llevó a una guerra civil que contó con figuras del lado popular como Boves, pero que sirven a las fuerzas realistas. La magistral estampa de Piar resume la posición mas avanzada del lado patriótico, pues consolida la perspectiva independentista al crear un genuino ejército popular. Aunque pagó muy caro la empresa y es ejecutado y borradas sus letras buscando no dejar huella de una perspectiva que se inscribía en las ideas de la revolución francesa y en contener la dependencia extranjera. La historia crea las personalidades individuales que le corresponden. Cada una de ellas expresa intereses de clase concretos. En ello tomamos partido en su valoración.

Paraguay, por su parte —al no estar inscrito su proyecto en la perspectiva inglesa—, sufre la peor de las pesadillas posteriores a la guerra independentista. También allí se crearon personalidades en correspondencia. Venezuela, entre otras cosas, quedó endeudada. Un monto que por décadas dejó en bancarrota al naciente país. Más o menos como la que EEUU impone hoy, ocupación mediante. 

Para nada la vanidad de nadie debe conducir a la definición de la política del partido. Ni juramentos, ni retos, ni voluntarismo deben ser lo que guíe al partido. Eso nunca nos ha orientado. 

Definir la política antiimperialista supone el análisis de las tendencias que nos permitan definir la estrategia y tácticas en correspondencia. No una bravuconada de que saldremos a la guerra mediante una juramentación como la del Monte Sacro de Bolívar. Eso del samán de Güere termina siendo un ejemplo caricaturesco en la modernidad que para nada debemos seguir. 

Debemos tener claro el papel de la vanguardia en el análisis y realización de las tendencias. Es preciso comprender el papel del individuo en la historia: no somos más que la expresión de la conciencia proletaria. Asumimos con firmeza los intereses de la clase trabajadora; de aquella que crea la riqueza social y es explotada por el capital, y de quienes con su trabajo diario ponen en marcha el gigantesco andamiaje del aparato de Estado —orientado hoy a la mera reproducción de la fuerza de trabajo—. Cuando el bloque social y político revolucionario destruya esa máquina estatal burguesa y edifique sobre sus ruinas la dictadura de los trabajadores y campesinos, la nueva estructura garantizará un desarrollo impetuoso y soberano. De este modo, la naturaleza del Estado se irá extinguiendo progresivamente, hasta convertirse en una verdadera palanca para el desarrollo humano, la solidaridad y la amistad.

Nuestro partido resume una forma de conciencia organizada. Somos carne de una tradición internacional y nativa. Desde que nace hemos cultivado, a pesar de ciertas resistencias, el marxismo-leninismo y el sentido colectivo. En las condiciones actuales asumimos la lucha patriótica desde la perspectiva leninista, es decir, la clase obrera debe asumir estas tareas dado que están inscritas en la contradicción entre las naciones imperialistas y los países dependientes y semicoloniales. Además, la burguesía venezolana no cuenta con sentido nacional. Es y siempre ha sido socia menor del capital extranjero. Ingleses, estadounidenses y chinos la han tenido como socia menor a lo largo de la historia. De allí el comportamiento de sus expresiones políticas.

La lucha antiimperialista y por la independencia se convierte en una fase necesaria para alcanzar la emancipación de los trabajadores. Puede ser entendida como una palanca para la creación de condiciones para una situación revolucionaria y un proceso que, de ser asumido de manera ininterrumpida, puede permitir un salto cualitativo hacia la Revolución. Que Venezuela se convierta en el eslabón más débil de la cadena imperialista, así lo puede establecer.

Como cuadros comunistas debemos colocarnos en donde la historia nos reclama. Con el mayor espíritu de sacrificio y humildad debemos asumir esta lección. Ni el arribismo ni el aprovechamiento de los esfuerzos de otros cuadros deben acompañarnos.

El partido es una conciencia colectiva que hace valer una concepción del mundo para la transformación revolucionaria de la sociedad. No nos mueve una voluntad individual. Nos guía un espíritu que se encarna incluso en quienes cayeron en combate desigual contra el enemigo; un espíritu que cobra estructura en una teoría a toda prueba, la cual debemos resguardar con el mismo celo con que cuidamos nuestra propia simiente.


• “Mi delirio sobre el Chimborazo”, o conciencia del papel del individuo en la historia

Son las masas, indiscutiblemente, la fuerza motriz y las verdaderas creadoras de la historia. Pero requieren de una vanguardia organizada y dotada de la teoría revolucionaria. Lo vemos en Lenin:

“La historia no la hacen las personalidades individuales, sino las grandes luchas de clases donde participan millones de trabajadores”.

No es el individualismo heroico. No es la gran personalidad capaz de resolverlo todo. Que dice garantizar todo con base en su capacidad para incidir en otros. Debemos preferir pensar en la personalidad colectiva y en una división del trabajo que coloque a cada cual en determinadas responsabilidades. Con todo, se produce esa tendencia a querer sustituir la personalidad colectiva por alguna individualidad. Objetivo muy difícil de alcanzar en un partido forjado al calor de la práctica revolucionaria y un muy sólido y maduro dominio de la teoría marxista leninista.

​No es el héroe individual quien establece la dinámica. Son los procesos y las condiciones objetivas y subjetivas los que determinan el desarrollo de, por ejemplo, la unidad de distintos factores. Se impone por encima de los límites que impone uno que otro o los avances que estimulan uno u otro.

En el papel protagónico de las masas, en el papel del partido y en la ubicación de la responsabilidad histórica de los cuadros, nos ubicamos quienes militamos en la perspectiva del comunismo marxista.

Quienes se empinan para figurar por encima del sentido colectivo del partido y del movimiento comunista no son quienes determinan el rumbo de los acontecimientos, sin que eso niegue el papel que puede jugar un individuo en un momento determinado. En cualquier caso, la conciencia colectiva incide en la decisión individual. Todo inscrito en el desarrollo. En su aspecto desigual. Lo que atiende también la individualidad y la individuación. 

Para nada imperan ideas como las expresada por Bolívar en “Mi delirio sobre el Chimborazo”:

​“Yo me dije: este manto de plegarias que me cubre, ¿no será el manto de la Providencia? (…). Mi alma se encendió y me sentí elevado a una región de luz y de eternidad”.

Nada que ver con el análisis marxista acerca del papel de la personalidad y el protagonismo de la personalidad colectiva del partido y el protagonismo de las masas. Muy lejos de esa sublime expresión nos colocamos quienes abrazamos de manera firme el marxismo-leninismo. 


• El método

Lo concreto es concreto porque es la síntesis de múltiples determinaciones, la unidad de lo diverso, sentenció Marx. Análisis concreto de la realidad concreta, orientó Lenin. 

Ahora bien, ¿cómo analizar de manera concreta la sociedad? Cómo analizar cada situación concreta? En primer lugar, estableciendo que estamos frente a una situación concreta. Todo indica que el 3 de enero se inicia una situación concreta. En segundo lugar, ordenando las múltiples determinaciones que le dan vida. Siempre en la idea del desarrollo dialéctico. Del aufhebung —negar, conservar y elevar—. Son muchos los aspectos que debemos conservar, pero siempre en la elevación en la que debemos formular la nueva estrategia y tácticas. Es la negación de lo negado desde el punto de vista marxista. No hacerlo es cancelar la política genuinamente revolucionaria.

Analizar las condiciones objetivas supone observar sus realizaciones con base en la economía política, de sus leyes. Pero ¿cómo hacer este ejercicio sin un manejo correcto del análisis científico? Hay quienes no pueden meterse en esta discusión que no sea negando lo que se plantea, con todo y que tenga sustento teórico y evidencia cuantitativa.

¿Cuáles son esas determinaciones objetivas? En primer lugar, la condición de factoría. Sus consecuencias no se hacen esperar. El deterioro de las condiciones de vida, por ejemplo, conduce a una nueva oleada migratoria. La política económica está claramente definida por los gringos. La política del sector externo de igual manera lo determinan los gringos, así como el uso del dólar como divisa única. Acompañada, claro está, de su tendencia a la devaluación. Entender nuestro mercado interno como extensión del mercado estadounidense.

Como podemos observar, la determinación fundamental de las condiciones objetivas es la relación de dependencia y sojuzgamiento por Estados Unidos. La conversión de Venezuela en factoría y el aplastamiento de toda posibilidad de desarrollo. De un freno brutal de las fuerzas productivas.

En la superestructura las cosas siguen igual. Buscan los gringos erigir una superestructura a la medida de la condición de factoría en que han convertido a Venezuela. Basta ver lo aprobado en hidrocarburos y minería para identificar el rumbo legislativo. Les sirve, además, lo que se avanzó con los chinos alrededor de las ZEE y del desconocimiento pleno de los derechos laborales, del brutal abaratamiento de la fuerza de trabajo. El ritmo de la política lo definen de manera precisa. Como no hay mayor resistencia, se dan más tiempo.

Esto resume la contradicción principal. La determinación principal, en torno de la cual gira el resto. No entenderlo es colocarse entre quienes padecen de la ceguera propia de aquellos que no han alcanzado la condición de vanguardia teórica.

Sin embargo, el descontento comienza a expresarse. El rechazo a los gringos es cada vez más manifiesto. La tendencia podría escalar a niveles que bien pudiesen crear condiciones para un mayor desarrollo de la política revolucionaria, lo cual requiere de una clara política unitaria en su sentido social y político, de mayor tenor en relación con las formas de lucha y organización. 

Sobre otras polémicas, la historia dará cuenta de ellas. La ignorancia y el prejuicio no deben distraernos. Los liquidacionistas seguirán haciendo gala del fariseísmo. Pero siempre serán juzgados por la evidencia histórica. Mientras tanto, el dominio imperialista avanza: el carácter colonial de la factoría se hace cada vez más evidente en la transferencia escandalosa de plusvalía hacia el capital gringo. Sin embargo, esto no desarma la polémica, pues no es de argumentos de lo que se nutren sus detractores. Es la negación sistemática y el afán de liquidar lo que realmente los anima.

Tiempos de combates teóricos e ideológicos, preparativos para una lucha que tardará un tantico más. 


Carlos Hermoso

Caracas, 8 de agosto 2026

“A 43 años del asesinato de Oswaldo Arenas”



La Factoría consolida la pérdida de soberanía nacional

La Factoría  consolida la pérdida de soberanía nacional
 
La reestructuración de la deuda bajo la OFAC y el control de la renta petrolera profundizan la crisis social, el descontento popular y el deterioro de los servicios en Venezuela._ Desde el pasado 3 de enero, la captura de Nicolás Maduro tras la intervención de Estados Unidos generó en sectores de la población la expectativa de una pronta recuperación económica y política. Sin embargo, la posición de Donald Trump fue explícita desde el primer momento al priorizar el control directo sobre los recursos petroleros venezolanos para resarcir los intereses de su país. Lejos de una transición hacia la autonomía, la administración norteamericana tomó el control de los ingresos petroleros a través del Departamento del Tesoro. Mediante la emisión de licencias de la OFAC a corporaciones energéticas, se impuso un esquema extractivo que obligó a modificar leyes nacionales como la de Hidrocarburos y de Minería en beneficio del capital extranjero, reduciendo sustancialmente las regalías del país a rangos entre 1% y 15%. 

El esquema de la OFAC como administrador económico

Bajo las licencias emitidas entre abril y mayo de 2026, la Oficina de Control de Activos Extranjeros no opera únicamente como un ente sancionador, sino como un filtro y administrador operativo de la economía venezolana. Los ingresos generados por los acuerdos petroleros quedan sujetos a cuentas supervisadas por el imperialismo, determinando de forma unilateral el destino de los recursos y la prioridad en el gasto público venezolano. La renegociación de la deuda externa bajo este esquema no restablece la independencia financiera, sino que institucionaliza un régimen de tutelaje y de factoria. La supervisión sobre el flujo de caja limita la toma de decisiones soberanas sobre la inversión pública, supeditando el presupuesto nacional a la aprobación e intereses del gobierno estadounidense. 

La ruptura forzada con otras potencias imperialistas 

 Una de las condiciones centrales impuesta por Estados Unidos mediante este mecanismo de licencias es el veto explícito a los compromisos con antiguos socios como China, Rusia e Irán. Cualquier proceso de reestructuración de la deuda externa exige paralizar los pagos o acuerdos previos con estos países, limitando la diversificación de las alianzas internacionales de Venezuela. Asimismo, la exigencia de operar exclusivamente en dólares interrumpe la posibilidad de emplear mecanismos financieros o monedas alternativas. Esta dependencia del sistema financiero controlado por Washington otorga a la administración estadounidense la capacidad de bloquear o condicionar la operatividad económica de la nación en cualquier momento.

  Deterioro social y rechazo a la intervención 

 Mientras los ingresos fiscales son retenidos para fines ajenos al desarrollo interno, las condiciones de vida de la población continúan en declive. La inflación mantiene su tendencia al alza, los salarios permanecen estancados con ajustes menores orientados únicamente a bonificaciones, y la crisis en los servicios públicos se agudiza con cortes prolongados en el suministro eléctrico a nivel nacional. Esta situación ha derivado en un estancamiento social que impulsa el reinicio de los flujos migratorios hacia el exterior. Estudios de opinión de firmas como Meganalálisis y Atlasintel reflejan un claro incremento en el rechazo popular hacia las figuras de Donald Trump y Marco Rubio, evidenciando que la intervención norteamericana no ha traducido sus acciones en estabilidad económica ni bienestar social para la población venezolana.

  Hacia la construcción de una alternativa soberana 

 Frente a un modelo que subordina los recursos nacionales para el beneficio imperialista y mantiene la estructura del régimen, resulta imperativo articular un movimiento antimperialista que rechace tanto el tutelaje estadounidense como al régimen. La recuperación de la soberanía exige una transformación profunda enfocada en el desarrollo autónomo y la atención directa a la crisis social.

Investigacion y Redaccion: Manuel Paredes

Breve sinopsis de Bandera Roja


En las montañas del Oriente del país, un 20 de enero de 1970, se funda Bandera Roja. Integrado por un importante sector de militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) —organización que había nacido diez años antes, al fracturarse Acción Democrática—. Provenían de su juventud, de toda la estructura orgánica y militar, y contaba con cuadros que estaban en prisión en ese momento, como es el caso de Jesús Alberto Márquez Finol, el “Motilón”, quien —desde la Cárcel Modelo y luego desde el Cuartel San Carlos— dirigía la emblemática célula mirista “Nguyen Van Troi”.

Sus fundadores, entre los que destaca Gabriel Puerta Aponte — hoy Secretario General — estaban identificados con las tesis más avanzadas esgrimidas en el debate interno que se libraba en el MIR, conocido como “el proceso de cuestionamientos”. Dicha discusión estaba centrada en el combate al revisionismo, la continuidad de la lucha armada como vía estratégica para la toma del poder, y en general la violencia revolucionaria; el poder popular basado en asambleas obreras, campesinas, populares, que permitieran edificar la dictadura del proletariado. Aparecía también como propuesta programática la figura de la Democracia Popular como expresión de la dictadura del proletariado.

Dichas tesis han sido adecuadas en el trascurso de la historia del partido. Su esencia se mantiene incólume, aunque más afianzada y nutrida al aplicar el marxismo-leninismo a nuestra realidad concreta. La complejidad ha obligado a recrear la teoría y hemos logrado profundizar en los análisis sobre la situación internacional y nacional.

En todo momento hemos sido consecuentes con el internacionalismo proletario, asumiendo firmemente que compartimos los mismos intereses de la clase obrera en cualquier parte del mundo. Que tenemos un enemigo común: el capitalismo y el imperialismo. Por lo que tenemos un mismo objetivo, la abolición de la explotación y la edificación del comunismo. Por lo que asumimos plenamente todos los principios del internacionalismo proletario. Fieles a la consigna: ¡Proletarios de todos los países, uníos!

Ha sido un largo trayecto que ha dejado un sinnúmero de compañeros caídos en el combate a muerte contra la explotación capitalista. Las bajas significaron duros golpes que han mermado nuestras fuerzas, pero afianzaron un espíritu que se alimenta día a día en los herederos de una tradición histórica que une fielmente la teoría revolucionaria con la práctica revolucionaria.

Es difícil hacer una lista de tantos camaradas caídos en combate contra la fuerzas militares y policiales que sirven al capitalismo. Basta sintetizar en las más brillantes personalidades que han abonado este camino: Tito González Heredia, Jesús Alberto Márquez Finol, Américo Silva, Roberto Rincón Cabrera, Noel Rodríguez, Sor Fanny Alfonso… quienes resumen al resto de los compañeros caídos. Sus talentos son reflejo de una conciencia colectiva que se hace carne en una práctica política llena de complejidades. Tácticas que se alejaron de la lucha armada, pero que igual se inscriben en la perspectiva de la lucha radical y sin tregua por el socialismo.

Podemos resumir la historia de Bandera Roja con los períodos históricos que ha vivido Venezuela. La táctica formulada en los primeros tiempos de la vida del partido, de “recuperación de fuerzas”, se agota cuando se crean condiciones prerrevolucionarias. La recuperación del partido lo convierte en una amenaza al sistema que ya mostraba signos evidentes de entrar en una crisis estructural. La adecuación de la estrategia y tácticas nos permitió estar en mejores condiciones para asumir la situación revolucionaria que se produce en 1989 —ya prevista por nosotros con dos años de antelación—, a pesar de los duros golpes recibidos entre 1982 y 1983, los cuales produjeron que cerca de dos terceras partes de la dirección nacional cayeran asesinadas o fuesen encarceladas. El breve período de repliegue permitió recuperar fuerzas de manera acelerada, sobre todo en el movimiento estudiantil.

El año 1991 se convierte en el escenario en que se crean de mejor manera esas condiciones revolucionarias que podían permitir quebrar la forma de dominación bipartidista militarizada. Agotamiento que permite las tentativas cívico-militares de 1992. El 4 de febrero y el 27 de noviembre se convierten en hitos históricos.

El triunfo de Chávez fue enfrentada por el partido de manera firme. Desde un principio y aún antes de alcanzar la presidencia. Señalamos el futuro al que nos llevaría el engendro revisionista que encandiló a tanta gente y sectores políticos revolucionarios y de izquierda en Venezuela y América Latina y en buena parte del mundo.

Mientras muchos sectores del campo de las izquierdas, progresistas, revolucionarios y hasta marxista-leninistas, al menos de palabra, sucumbieron frente a la fraseología chavista, Bandera Roja se puso al frente de una táctica y un proceso unitario que rompía una tradición en la relación con los partidos burgueses, en vista de los claros rasgos fascistas que desde un comienzo hizo gala el chavismo.

Denunciamos desde un principio que se trataba de una nueva forma de dominación al servicio de la oligarquía, que se ampara en el bloque imperialista que lideran los chinos, en una coincidencia estratégica. El chavismo, buscando legitimidad a la base ideológica del régimen despótico, se acerca a la emergencia del imperialismo comandado por los asiáticos.

La fraseología chavista, que nutre un revisionismo rampante y pedestre, no hizo mella en Bandera Roja, aunque fueron muchos quienes abandonan nuestras filas guiados por intereses alejados de una tradición incólume en las manos de sus principales jefes.

Ya agotado el chavismo como forma de dominación, lo cual lleva a Venezuela a depender del bloque que lideran chinos y rusos, Bandera Roja asume las tareas unitarias con sectores de clase diversos y partidos burgueses para crear condiciones revolucionarias. Siempre en la perspectiva de empinarnos en un proceso ininterrumpido hacia la conquista del poder y hacer buena una de las tesis centrales del partido en su fundación: edificar la dictadura del proletariado, en su expresión Democrático Popular… hacia el socialismo y el comunismo.

El período que se abre con el ataque militar de las fuerzas imperialistas estadounidenses representa un nuevo reto para Bandera Roja. En primer lugar, es un reto teórico. Contamos con la herencia que dejaran los fundadores del partido que dominaron claramente las tesis de Marx y Lenin acerca de las determinaciones de este tipo de hechos. A lo que se suma que también heredamos las tesis de lo positivo de intelectuales comunistas de la talla de Salvador de la Plaza, quien profundizó en la factoría como un elemento esencial de la economía venezolana. No es poca cosa que la escuela de formación de cuadros realizada en la guerrilla, impulsada y dirigida por Tito González Heredia, lleve su nombre.

Lo que nos coloca en la obligación de ser vanguardia teórica y práctica en la tarea de enfrentar ante todo al imperialismo. Ya el régimen dictatorial no es siquiera chavista: es una dictadura al servicio de los yanquis.

Tarea que encuentra los consabidos frenos de sectores oportunistas que, en vez de enfrentar al imperialismo, se colocan a la cola de la conciencia espontánea de las masas. Posponen objetivos superiores para ganar algo de efímeras simpatías. Esconden el discurso para colarse en las jugadas.

Los partidos burgueses, por su parte, no encuentran otra respuesta que no sea la de mostrar la docilidad frente a la ofensiva de los gringos que van copando toda la estructura estatal y económica del país.

Todo lo cual favorece al imperialismo y alcanza sus objetivo sin resistencia alguna.

Esta etapa apenas comienza. Venezuela, hecha factoría.

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